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Urban Knitting: un arte urbano que busca recuperar la tradición lanera

Cada sábado en la segunda planta del Centro Cívico Las Esquinas de Zaragoza, Montse Palacián se reúne con su grupo de knitters y aficionadas a la lana para discutir nuevos proyectos y disfrutar de su afición en compañía. Montse Palación nació ya con esta pasión por las manualidades. Sin embargo, fue en 2011 cuando empezó a dejar su huella en el mundo de las manualidades con la creación de Urban Knitting Zaragoza. Un grupo que poco a poco está adquiriendo gran reconocimiento.

Su trabajo y el cuidado de sus hijos no impiden a la mujer todoterreno que es Palacián, hacer lo que más le gusta y aquello con lo que se siente plena. Sus reuniones semanales con el grupo, que son parte tertulia y parte labor, les sirven como una vía de escape a la rutina y a sus ajetreadas vidas. Palacián, como capitana de este barco, se encarga de instruirlas en las distintas manifestaciones del arte lanero e incentivarlas. 

  • ¿En qué consiste el Urban Knitting?

Nace en Estados Unidos, hace ya unos cuantos años, de mano de Bagda Savey, una chica americana que simplemente tenía una tienda y que por darle un poco de color a la puerta, empezó poniendo el pomo de ganchillo. A partir de ahí, nace todo lo que es Urban Knitting y se extiende a nivel mundial. Urban Knitting consiste en sacar todo lo que es el arte de la lana, la artesanía lanera, a la calle. Luego tienes diferentes reivindicaciones, hay grupos más reivindicativos que con el arte lanero, como es un arte urbano, reivindican determinadas cosas. En nuestro caso, no reivindicamos nada más que intentar que la lana, una tradición, vuelva a estar presente en todos los sitios.

  • ¿Y por qué ganchillo?

Es como cualquier tipo de arte. En este caso se utiliza la lana. La lana es un material muy dúctil, con él lo mismo puedes hacer desde un tapete a cubrir una estatua. Es un material con el que puedes trabajar muy bien. Se puede trabajar de muchas maneras diferentes, entonces tienes muchísimas posibilidades. 

  • ¿Cómo conociste este movimiento tan particular?

Lo conocí en 2011. Salieron en Valencia, había unas chicas que pusieron unos bolardos, los cubrieron todos en una calle de Valencia determinada. Salió por televisión y decían no sabemos quién lo ha hecho. Yo inmediatamente me metí en san google y, como san google nos ayuda para todo, conocí al grupo. Empecé a ver que en España entonces solo había tres grupos. Estaban Valencia, Bilbao y Barcelona. No había más. Nosotras fuimos aquí el cuarto grupo a nivel nacional. Lo que pasa es que por la importancia del grupo, sí que se ha situado entre los primeros puestos, a nivel no solo nacional sino a nivel mundial.

  • ¿Fue difícil encontrar gente que se uniera a ti en esta iniciativa?

No, lo que pasa es que la gente va cambiando. Hay algunas que sí que han continuado desde el principio, pero para la gente realmente son aficiones. Yo entiendo que es una afición que a lo mejor te ocupa un determinado espacio de tu vida que a lo mejor lo quieres utilizar para otras cosas. Por eso el grupo se ha ido modificando, ha ido entrando una gente, ha ido saliendo otra. La que sigue desde el principio soy yo.

  • ¿Y cómo os organizáis?

Hacemos reuniones semanales y luego pues nos vemos en todas las ferias. Cada vez que nos llaman en algún sitio hacemos cursos y muchísimas cosas más.

  • ¿Cuál es vuestra finalidad con Urban Knitting Zaragoza?

Realmente lo que queremos conseguir es que la tradición de hacer punto o hacer ganchillo salga a la calle. Salga a la calle y sea reconocido por todos nosotros. Por ejemplo, con los niños. El niño se pone un jersey y ahora mismo no sabe ni de dónde sale la lana, porque ellos piensan que la lana viene ya directamente de los jerséis hechos. Pues reivindicar todo esto. El que realmente la gente conozca cómo se trabaja, como lo hacían nuestras abuelas y cómo lo podemos hacer nosotros. Y luego también ahora mismo estamos trabajando con lo que es la lana en sí, con lo que es el proceso de la lana.

  • ¿Cómo decidís qué lugares decorar?

Esto es una cosa de todas. Una dice una propuesta, otra dice otra cosa. Se van añadiendo. Empiezas por una idea y termina siendo justo lo contrario, pero que realmente es como un círculo. Es algo colaborativo.

  • ¿Qué lugares habéis decorado hasta ahora en Zaragoza?

Empezamos con la fuente de Hispanidad y desde ahí. Decoramos después los cañones de la Glorieta Sasera, le hemos puesto un gorro a la bola del mundo, se ha llenado de roscones la calle Alfonso, en la zona del puente también. Luego llenamos una parte del paseo Echegaray de flores. Hemos repartido flores un 23 de abril. El caballito de la lonja lo hemos adornado ya dos veces. También hemos hecho muchas cosas en colegios para hacer adornos puntuales en un colegio determinado. Hemos hecho tantísimas cosas que a mi realmente ya se me empiezan a olvidar todas las cosas que hemos hecho.

  • ¿La gente os puede hacer sugerencias?

Sí, claro. Además las aceptamos y vemos las posibilidades que tiene. Sí, sí.

  • ¿Cuál ha sido vuestro mayor reto?

El mayor reto fue la calle Libertad. Fueron 50 metros cuadrados, 50 metros de lana cubierta. Ahí sí que es verdad que tuvimos ayuda de muchos puntos, no solamente lo que es gente de Zaragoza, sino muchísima gente de fuera colaboró con este proyecto.

  • ¿Tenéis calculados más o menos cuántos ovillos pudisteis llegar a utilizar?

Nos preguntaron pero yo creo que fui incapaz. Sé que eran mil y pico cuadrados de lana, de 20X20, pero no sé exactamente decirte la cantidad de ovillos. Es que es imposible realmente. Es imposible calcular. Porque un cuadrado con determinado tipo de lana puedes utilizar un ovillo o utilizar dos.

  • ¿Qué trabajo recuerdas con más cariño? ¿Alguno que por alguna razón se te haya quedado más marcado?

Yo creo que la calle Libertad es para mí el más importante. Porque realmente fue cuando recibimos ya el reconocimiento. No solamente a nivel local, sino a nivel nacional y mundial. Recibimos felicitaciones de muchas knitters de todos los lugares del mundo.

  • ¿Entonces puede decirse que fue a partir de entonces cuando empezasteis a ser más conocidas?

Sí, claro. Realmente a partir de ahí. Fue un año muy completo porque hicimos muchísimas acciones, entonces fue como la guinda del pastel. La guinda del pastel terminar un año…que fue en septiembre, que luego tuvimos otra acción de Navidad. Luego tuvimos el árbol, otra cosa que también lleno mucho. Fue un año como muy especial, entonces ese año fue diferente.

  • ¿Si pudieras adornar cualquier lugar cuál sería?

Yo tengo mi sueño. Yo tengo un sueño. Yo siempre digo que quiero adornar en plaza Europa, el pedazo de obelisco. Eso es lo que me gustaría adornar desde siempre. Yo lo veo vestido de color. Es tan gris, que cada vez que paso por ahí digo “si es que con lo bien que estaría…”. Si encontráramos a alguien que nos financiara realmente el poder hacer un proyecto semejante, vamos…, con los ojos cerrados diría que sí. Aunque tuviera que estar sin dormir para tejer y poder unir cuadros.

  • ¿Cuánto tiempo os suele llevar decorar los distintos lugares?

Depende. Hay cosas que nos han costado bastantes meses adornarlas. Hemos tenido proyectos grandes, como la calle Libertad que fueron un montón de meses de trabajo. Pero luego hemos tenido proyectos más pequeños, como el caballito, que a lo mejor en un mes los puedes tener preparados. Lo que pasa es que aquí tenemos que contar siempre con que tienes otra vida. No puedes estar 24 horas tejiendo, porque tienes trabajo, tienes niños, tienes hogar. No cobramos absolutamente nada por ello, ni tenemos ningún tipo de beneficio. Entonces es sacar un poco de tiempo de donde no lo tienes muchas veces.

  • Has mencionado también que decorasteis el árbol de Navidad. ¿Cómo os involucrasteis en ese proyecto?

Allí fue una idea, se nos ocurrió hacer algo para Navidad. Además, queríamos ver si podíamos involucrarnos en este caso con el Ayuntamiento para que fuera algo que estuviera céntrico, que no lo pudieran tocar y demás. Y el Ayuntamiento en este caso colaboró con nosotros, nos proporcionó los materiales y nos proporcionó lo que era la estructura donde estaba el árbol. Sin esa colaboración tampoco lo hubiéramos podido hacer. Porque nosotras no ganamos, y ya es difícil poner continuamente lana, y en este caso era mucha.

  • ¿Realizáis otras actividades aquí en Urban Knitting?

Todos los talleres que nos piden, a ver si podemos ayudar o colaborar con diferentes casas. La fundación Federico Ozanam ya colaboramos con ellos y ahora nos han pedido una nueva colaboración. Estamos a ver si podemos ponernos en contacto para cuadrar tiempos y hacer algo con ellos. Cualquier asociación, cualquier persona que nos ha pedido ayuda, siempre intentamos estar, dentro de lo que cabe, porque claro, es lo que decimos, no podemos estar por todos. Entonces tenemos que centrarnos en lo que tiene más posibilidades para salir, pero cada vez que nos han pedido ayuda si hemos podido estar, aunque solo sea para idear las cosas, allí hemos estado.

  • ¿Cómo ha sido la respuesta de la gente?

La verdad es que muy buena. Muy buena. En Creativa, por ejemplo, es cuando te das cuenta de la cantidad de gente que te conoce, que te viene a saludar, que te dice “cuando yo te vi hiciste tal cosa, y seguís todavía y yo me alegro muchísimo”. Ves la cantidad de gente que te sigue, que cada vez nos conoce más gente. Y yo espero que al final nos conozca todo el mundo en Zaragoza. Que seamos más que reconocidas. Fuera de España tenemos mucho nombre, es más difícil conseguirlo muchas veces dentro que fuera. En cualquier zona de España, todos los grupos knitter nos conocen, pero aquí en nuestra ciudad nos es más difícil conseguir el renombre.

  • ¿Y no os quita la gente las cosas?

Con el tiempo sí. Lo que más nos ha durado es un tapiz de la calle San Jorge, que lleva ya un año y medio, y que si todo va bien hará dos años pronto. Otras cosas nos las han quitado en seguida. Lo que pusimos en el caballito de la lonja, por ejemplo, en una semana ya lo habían quitado.

  • ¿Esto beneficia a la ciudad?

Desde luego, el urban knitting es un arte urbano que no hace daño a nadie, si eso todo lo contrario. Tenemos la suerte de que aquí el Ayuntamiento de Zaragoza nos ha apoyado en todo y tenemos su permiso, de manera que los equipos de limpieza no nos quitan las cosas. Sin embargo, en ciudades como Madrid no está permitido. En realidad, esto es algo muy bueno para las ciudades porque a través de las fotos que la gente publica en sus redes sociales se está promocionando la ciudad. Así que todos nos beneficiamos.

  • ¿Qué importancia han tenido las redes sociales en todo este proceso?

Toda. Sin ellas no hubiera existido Urban Knitting. Sin tener redes sociales no hubiera existido. Ahora hemos conseguido que el nombre sea propiedad del grupo, ya es una marca registrada. Teníamos el problema de que se apropiaban de ideas y se apropiaban de cosas hechas por nosotras como que las han hecho otros grupos simplemente porque han salido de este grupo. El grupo sigue siendo Urban Knitting. Urban Knitting Zaragoza es lo conocido, entonces se han intentado apropiar de nuestras ideas, apropiar de nuestro nombre y apropiarse de muchas cosas. Y ahora el nombre es nuestro, ya no lo pueden tocar.

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